Las ofertas de empleo en ciberseguridad en Estados Unidos cayeron un 26% según el informe de mercado de CyberSN, pero una categoría va en sentido contrario: los ingenieros de seguridad especializados en inteligencia artificial registran una demanda en ascenso sostenido. La divergencia ilustra una reconfiguración del mercado laboral tech que ya empieza a presionar sobre los perfiles disponibles en América Latina.
El informe de CyberSN —que agrega datos de JobSpikr y elimina duplicados antes de clasificarlos según su propia taxonomía de 45 roles funcionales en diez categorías— ofrece una lectura más precisa que los simples conteos de vacantes. En lugar de registrar el título que usa cada empresa reclutadora, el estudio mapea las habilidades requeridas. Esa metodología permite detectar señales que los rankings convencionales oscurecen: el mercado general retrocede, pero la demanda de profesionales capaces de asegurar sistemas de IA está creciendo.
Qué distingue al AI Security Engineer del analista de ciberseguridad tradicional
El perfil de AI Security Engineer no es una variante cosmética del rol clásico de seguridad. Combina conocimiento de amenazas tradicionales —gestión de vulnerabilidades, control de accesos, respuesta a incidentes— con capacidades específicas para entornos de modelos de lenguaje y sistemas de aprendizaje automático: evaluación de riesgo en pipelines de datos de entrenamiento, detección de ataques adversariales, auditoría de outputs de modelos y gobernanza de APIs expuestas a sistemas de IA. La superposición con marcos regulatorios también es parte del cargo: en la Unión Europea, el AI Act ya clasifica ciertos sistemas como de alto riesgo y exige medidas técnicas de seguridad documentadas; en América Latina, varios proyectos de ley en trámite —como el de Colombia y la propuesta argentina de 2024— incorporan lenguaje similar sobre evaluación de riesgos en sistemas automatizados.
Por qué cae el total de vacantes mientras sube una categoría específica
La caída del 26% en el total de publicaciones no responde a un desinterés por la ciberseguridad, sino a una combinación de factores: consolidación presupuestaria en el sector tecnológico estadounidense, automatización de tareas antes asignadas a analistas de nivel junior, y una reorientación de la inversión hacia capacidades más especializadas. El resultado es un mercado con menos vacantes totales pero con una demanda más concentrada y con requisitos más exigentes. Para los profesionales de la región que buscan posicionarse en el mercado global —o en las subsidiarias locales de empresas multinacionales—, la señal es clara: la brecha entre perfiles genéricos y perfiles de alta especialización se está ampliando.
Cuándo aplica esta tendencia al mercado latinoamericano / cuándo NO
La demanda de AI Security Engineers está, por ahora, concentrada principalmente en Estados Unidos y Europa Occidental. En América Latina, el mercado local de ciberseguridad especializada en IA aún es incipiente: la mayoría de las organizaciones regionales —salvo grandes bancos, fintechs y telecomunicadoras— no tienen presupuesto ni madurez operativa para contratar este perfil de manera autónoma. Donde sí aplica de forma inmediata es en tres contextos: profesionales de la región que trabajen de forma remota para empresas norteamericanas o europeas; equipos de seguridad de corporaciones multinacionales con operaciones en LATAM que replican los estándares de su casa matriz; y organismos reguladores que necesitan capacidad técnica interna para supervisar sistemas de IA en sectores críticos. En cambio, una pyme colombiana o una startup chilena difícilmente formule una búsqueda con este perfil específico en el corto plazo.
Brasil, México y Argentina: señales regulatorias que aceleran la demanda
El contexto regulatorio latinoamericano está creando condiciones para que este perfil gane relevancia más rápido de lo esperado. En Brasil, la Autoridade Nacional de Proteção de Dados (ANPD) ha avanzado en lineamientos sobre decisiones automatizadas en el marco de la LGPD (Lei 13.709/2018), lo que obliga a las empresas a documentar cómo sus modelos de IA procesan datos personales —una tarea que requiere exactamente las capacidades de un AI Security Engineer. En México, el INAI supervisa el cumplimiento de la Ley Federal de Protección de Datos Personales en Posesión de los Particulares (LFPDPPP) en contextos donde el uso de IA genera tratamientos automatizados. En Argentina, la Agencia de Acceso a la Información Pública (AAIP) publicó en 2024 recomendaciones sobre el uso de inteligencia artificial por organismos públicos. Ninguno de estos marcos exige formalmente el título “AI Security Engineer”, pero todos están generando requerimientos técnicos que ese perfil está diseñado para cubrir.
Para quienes gestionan talento o definen estrategias de seguridad en organizaciones con exposición regulatoria en la región, la pregunta relevante no es si este perfil llegará a LATAM, sino qué tan preparados estarán los equipos locales cuando la demanda lo haga obligatorio.





