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Entrevista·Colombia
Andrea Martinez Devia

Andrea

Martinez Devia

socia · martinez devia y asociados

7 de sept de 2026 · 11 min de lectura

Una mala recomendación que escucho con frecuencia en protección de datos es pensar que “si tengo la autorización del titular, puedo hacer lo que quiera con los datos”. La autorización no es un cheque en blanco: existen finalidades, límites, principios y responsabilidades que deben respetarse durante todo el tratamiento.

Otra que escucho muchísimo es “eso es un tema del abogado” o “eso es un tema de sistemas”. Para mí, ese es uno de los errores más grandes. La protección y la gobernanza de los datos requieren trabajar conjuntamente desde lo jurídico, tecnológico, seguridad de la información, riesgos y negocio.

Y quizás la peor recomendación es cumplir únicamente para evitar una sanción. Si una organización entiende la privacidad solamente como una obligación legal, se pierde gran parte del propósito. Proteger los datos es también proteger a las personas, la reputación de la organización y, sobre todo, la confianza.
¿Qué malas recomendaciones oís en tu profesión o especialidad?
Leer la entrevista completa
I.

Ocho preguntas para pensar en voz alta: carrera, hábitos y las lecciones que fue dejando el camino.

01

¿Cómo te ha ayudado un fracaso, o lo que te pareció un fracaso, para triunfar luego? ¿Tenés algún «fracaso favorito»?

Uno de mis fracasos favoritos fue, lograr graduarme de la universidad. Para mí fue un verdadero reto, porque perdí varias veces los exámenes que necesitaba aprobar para graduarme. Lo más frustrante era que, entre más estudiaba y más me preparaba, peor me iba.

Con el tiempo entendí que el problema no era la falta de conocimiento. Era la presión que yo misma me estaba imponiendo, el estrés y el miedo a volver a fracasar los que me estaban bloqueando.

El día que entendí que tenía que confiar en mí, llegué mucho más tranquila a presentar los exámenes y los aprobé.

Esa experiencia me dejó una enseñanza que todavía me acompaña, a veces nuestra cabeza puede convertirse en nuestro peor enemigo, pero también puede ser nuestra mayor aliada cuando aprendemos a confiar en nosotros mismos.
02

¿Cuál ha sido la mejor inversión o la más rentable que has hecho en tu vida?

La mejor inversión que he hecho en mi vida fue irme a estudiar fuera del país. Más allá de la formación académica, significó salir de mi cultura, de mi idioma y de todo aquello que me resultaba conocido y cómodo.

Vivir esa experiencia me obligó a adaptarme, a desenvolverme en un entorno completamente diferente y, sobre todo, a confiar mucho más en mí misma. Fue una inversión en educación, pero principalmente una inversión en mí, porque amplió mi forma de ver el mundo y transformó mi manera de enfrentar los retos.
03

¿Qué malas recomendaciones oís en tu profesión o especialidad?

Una mala recomendación que escucho con frecuencia en protección de datos es pensar que “si tengo la autorización del titular, puedo hacer lo que quiera con los datos”. La autorización no es un cheque en blanco: existen finalidades, límites, principios y responsabilidades que deben respetarse durante todo el tratamiento.

Otra que escucho muchísimo es “eso es un tema del abogado” o “eso es un tema de sistemas”. Para mí, ese es uno de los errores más grandes. La protección y la gobernanza de los datos requieren trabajar conjuntamente desde lo jurídico, tecnológico, seguridad de la información, riesgos y negocio.

Y quizás la peor recomendación es cumplir únicamente para evitar una sanción. Si una organización entiende la privacidad solamente como una obligación legal, se pierde gran parte del propósito. Proteger los datos es también proteger a las personas, la reputación de la organización y, sobre todo, la confianza.
04

¿Qué consejo le darías a una persona que quiere adentrarse en el mundo de la protección de datos y la gobernanza de datos?

Mi principal consejo sería mantenerse siempre actualizado. La protección de datos y la gobernanza de datos son áreas que evolucionan constantemente, especialmente por la velocidad con la que avanzan la tecnología, la inteligencia artificial y las nuevas formas de utilizar la información.

También considero fundamental asistir a conferencias, participar en espacios de discusión y escuchar a otros profesionales y colegas. Muchas veces creemos tener clara una posición, pero conocer otras perspectivas nos permite identificar aspectos que no habíamos considerado y ampliar nuestra manera de entender un problema.

Y, sobre todo, creo que hay que ir más allá de la legislación. Trabajar en protección y gobernanza de datos implica entender también de tecnología, seguridad de la información, gestión de riesgos, ética y negocio. No se trata solamente de saber qué dice la norma, sino de entender cómo se utiliza la información en el mundo real y los riesgos que esto implica.
05

Cuando te sentís agobiada o perdida, o notás que te has desconcentrado, ¿qué hacés?

Trato de desconectarme un poco . Medito, hago ejercicio y también recurro a algo mucho menos profundo pero muy efectivo ver películas y novelas de comedia jajaja. Reírme y distraerme un rato me ayuda muchísimo. Disfruto mucho estar sola y esos espacios me sirven para organizar mis pensamientos, pero también he aprendido que no siempre tengo que resolver todo sola. Muchas veces busco a mis amigos y a mi familia, porque hablar, reírme con ellos o simplemente sentirme acompañada me ayuda a poner las cosas nuevamente en perspectiva. He entendido que a veces desconectarse un rato es justamente lo que necesitas para volver a conectarte.
06

¿Podrías compartir tu experiencia respecto a aprender a decir “NO”?

Aprender a decir no ha sido uno de los aprendizajes más importantes de mi vida profesional. Cuando estás empezando una carrera o construyendo un negocio, como en nuestro caso nuestra firma de abogados, muchas veces piensas que TIENES que decirle que sí a todo: al cliente, al precio que sea, en el tiempo que sea y bajo las condiciones que sean. Crees que así te van a conocer, te van a valorar y vas a conseguir más trabajo y reconocimiento.

Pero muchas veces, en ese camino, terminas sacrificando tu salud, tu tiempo, tu tranquilidad e incluso tu propio valor.

Con los años entendí que aprender a decir no también es una forma de reconocerte y respetarte. Es entender que los años de estudio, la experiencia, el esfuerzo y la dedicación tienen un valor, y no hablo únicamente de un valor económico.

También significa respetar tu tiempo, establecer límites y elegir aquello que realmente está alineado con quien eres y con lo que quieres construir.

Para mí, aprender a decir no fue también aprender a decirme sí a mí misma.
07

¿Cuál es la mejor compra que has hecho últimamente?

La mejor compra que he hecho últimamente ha sido unos buenos tenis para salir a hacer ejercicio y trotar. Por mi trabajo paso muchísimas horas frente a una pantalla, entre el computador y el celular, y me di cuenta de lo importante que es encontrar espacios para desconectarme.

Esos tenis, aunque parezca algo sencillo, se han convertido en una excusa para salir, moverme, despejar la cabeza y dedicarme un rato a mí misma. Al final, creo que las mejores compras no siempre son las más costosas, sino aquellas que realmente aportan a nuestra calidad de vida.
08

En los últimos cinco años, ¿qué nueva creencia, comportamiento o hábito ha mejorado más tu vida?

En los últimos cinco años, dos hábitos han mejorado muchísimo mi vida: hacer ejercicio todos los días y haber cerrado mis redes sociales. La única que mantengo actualmente es LinkedIn.



Sé que las redes sociales son importantes y, en muchos casos, necesarias, pero para mí tomar la decisión de cerrarlas hace más de cuatro años fue una de las mejores cosas que pude hacer. Me ayudó a cuidar mi salud mental, dejar de compararme constantemente y recuperar una cantidad enorme de tiempo que hoy puedo dedicar a otras cosas.

Junto con el ejercicio diario, aprendí que cuidar lo que consumes también es una forma de cuidarte
Ping Pong — parte II de la entrevista
II.

Sin pensarlo mucho: seis preguntas rápidas, para conocer al entrevistado fuera del expediente.

1

¿Cuál sería el título de una película de Hollywood sobre tus hazañas en protección de datos y gobernanza de datos?

TikTok: El mundo de los zombis. Porque a veces veo los trends y siento que millones de personas hacen exactamente lo mismo sin cuestionarse nada: qué información están entregando, quién la recopila o para qué se utiliza. Quizás el verdadero apocalipsis zombi no sea perder el cerebro, sino dejar de usarlo antes de compartir nuestros datos.
2

¿Cuál es la mejor anécdota que has tenido al explicar tu trabajo a alguien que no está familiarizado con la protección de datos?

En una conferencia con unas 200 personas hicimos una rifa y el formulario incluía una autorización de tratamiento de datos absurda: prácticamente permitía hacer de todo con la información. Casi todos la firmaron sin cuestionarla y solo una persona arrancó la autorización.

Yo pensé: Wow, el único que la leyó! jajajaja Pero cuando le pregunté por qué la había arrancado, me respondió que estaba muy bien redactada y quería llevársela como modelo. Le dije: No uses eso, que te van a despedir

Al final, la anécdota sirvió perfectamente para demostrar algo muy sencillo y es que tenemos que leer qué firmamos y qué autorizamos cuando entregamos nuestros datos.
3

Si pudieras ayudar a una persona famosa a proteger sus datos personales, ¿a quién elegirías y qué consejo de privacidad le darías?

Yo elegiría no a una persona famosa en particular, sino a todos esos influencers que hacen el famoso “un día conmigo”. Confieso que todavía me cuesta entender ese trend.

En un solo día pueden terminar contando prácticamente todo sobre su vida: qué comen, dónde viven, a qué hora salen de su casa, dónde entrenan, cuáles son sus rutinas, dónde estudiaron, a qué colegio o universidad van sus hijos, qué lugares frecuentan, dónde trabajan, cuándo están de viaje, qué carro tienen e incluso, algunas veces, hasta la placa del vehículo.

Mi consejo sería muy sencillo: no todo lo que se puede compartir se debe compartir. Muchas veces pensamos en privacidad únicamente como proteger contraseñas o información financiera, pero nuestras rutinas también son información valiosa. Cuando juntamos todas esas pequeñas piezas, podemos terminar revelando muchísimo más de lo que imaginamos: dónde encontrarnos, cuándo nuestra casa está sola, quiénes hacen parte de nuestra familia, cuáles son nuestros hábitos e incluso anticipar nuestros movimientos.

Y ahí está el verdadero riesgo: un dato aislado puede parecer inofensivo, pero muchos datos juntos pueden convertirse en un mapa completo de nuestra vida.
4

Si pudieras hackear el tiempo, ¿en qué época histórica te gustaría vivir y por qué?

Creo que me gustaría vivir en una época un poco más tranquila y menos hiperconectada. Adoro la tecnología, me encanta la inteligencia artificial y todo lo que hemos logrado gracias a ellas, pero también siento que mientras hemos avanzado muchísimo en unas cosas, hemos perdido otras en el camino.

Extraño esa época en la que los planes eran más al aire libre, las conversaciones tenían menos interrupciones y no existía esa necesidad de estar disponible, conectado o pendiente de una pantalla todo el tiempo. Hoy tenemos muchísimas herramientas para estar conectados, pero muchas veces somos personas más aisladas, más ansiosas y menos presentes.

No renunciaría a la tecnología, pero sí me gustaría recuperar un poco de ese mundo en el que había más tiempo para estar con los demás y también para simplemente no hacer nada.
5

Si te invitan a una fiesta de disfraces, ¿qué personaje elegirías ser y por qué?

Elegiría ser la Sirenita. Siempre me ha encantado el agua, amo nadar, bucear y además me encantan los disfraces, así que sería el personaje perfecto para mí.

También me identifico con esa idea de ser curiosa, explorar, querer conocer mundos diferentes y no tener miedo de salir de lo conocido.
6

¿A qué personaje actual o histórico te gustaría pedirle acceso a todos sus datos personales, aunque sea por un día?

Me gustaría pedirle acceso a sus datos personales a Frida Kahlo, porque su historia y experiencia de vida fueron profundamente intensas. Sería fascinante conocer, más allá de lo que muestran sus obras y biografías, sus pensamientos, emociones, relaciones y experiencias personales, y comprender cómo todo ello influyó en su identidad y en su obra artística
Sobre Andrea
Socia y Directora del Área de Propiedad Intelectual y Privacidad de la Firma Martínez Devia y Asociados. Abogada de la Universidad de los Andes Master en Derecho Comparado enfocado a la Propiedad Intelectual de la Universidad California Western School of Law de San Diego en los Estados Unidos. Certificada como Auditor Interno de Sistemas de Gestión de la Seguridad de la Información – ISO 27001:2013 y Certificada como  Profesional Certificado en Privacidad de la Información para Europa (CIPP/E).

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