
Andrea
Martinez Devia
socia · martinez devia y asociados
Otra que escucho muchísimo es “eso es un tema del abogado” o “eso es un tema de sistemas”. Para mí, ese es uno de los errores más grandes. La protección y la gobernanza de los datos requieren trabajar conjuntamente desde lo jurídico, tecnológico, seguridad de la información, riesgos y negocio.
Y quizás la peor recomendación es cumplir únicamente para evitar una sanción. Si una organización entiende la privacidad solamente como una obligación legal, se pierde gran parte del propósito. Proteger los datos es también proteger a las personas, la reputación de la organización y, sobre todo, la confianza.
Ocho preguntas para pensar en voz alta: carrera, hábitos y las lecciones que fue dejando el camino.
¿Cómo te ha ayudado un fracaso, o lo que te pareció un fracaso, para triunfar luego? ¿Tenés algún «fracaso favorito»?
Con el tiempo entendí que el problema no era la falta de conocimiento. Era la presión que yo misma me estaba imponiendo, el estrés y el miedo a volver a fracasar los que me estaban bloqueando.
El día que entendí que tenía que confiar en mí, llegué mucho más tranquila a presentar los exámenes y los aprobé.
Esa experiencia me dejó una enseñanza que todavía me acompaña, a veces nuestra cabeza puede convertirse en nuestro peor enemigo, pero también puede ser nuestra mayor aliada cuando aprendemos a confiar en nosotros mismos.
¿Cuál ha sido la mejor inversión o la más rentable que has hecho en tu vida?
Vivir esa experiencia me obligó a adaptarme, a desenvolverme en un entorno completamente diferente y, sobre todo, a confiar mucho más en mí misma. Fue una inversión en educación, pero principalmente una inversión en mí, porque amplió mi forma de ver el mundo y transformó mi manera de enfrentar los retos.
¿Qué malas recomendaciones oís en tu profesión o especialidad?
Otra que escucho muchísimo es “eso es un tema del abogado” o “eso es un tema de sistemas”. Para mí, ese es uno de los errores más grandes. La protección y la gobernanza de los datos requieren trabajar conjuntamente desde lo jurídico, tecnológico, seguridad de la información, riesgos y negocio.
Y quizás la peor recomendación es cumplir únicamente para evitar una sanción. Si una organización entiende la privacidad solamente como una obligación legal, se pierde gran parte del propósito. Proteger los datos es también proteger a las personas, la reputación de la organización y, sobre todo, la confianza.
¿Qué consejo le darías a una persona que quiere adentrarse en el mundo de la protección de datos y la gobernanza de datos?
También considero fundamental asistir a conferencias, participar en espacios de discusión y escuchar a otros profesionales y colegas. Muchas veces creemos tener clara una posición, pero conocer otras perspectivas nos permite identificar aspectos que no habíamos considerado y ampliar nuestra manera de entender un problema.
Y, sobre todo, creo que hay que ir más allá de la legislación. Trabajar en protección y gobernanza de datos implica entender también de tecnología, seguridad de la información, gestión de riesgos, ética y negocio. No se trata solamente de saber qué dice la norma, sino de entender cómo se utiliza la información en el mundo real y los riesgos que esto implica.
Cuando te sentís agobiada o perdida, o notás que te has desconcentrado, ¿qué hacés?
¿Podrías compartir tu experiencia respecto a aprender a decir “NO”?
Pero muchas veces, en ese camino, terminas sacrificando tu salud, tu tiempo, tu tranquilidad e incluso tu propio valor.
Con los años entendí que aprender a decir no también es una forma de reconocerte y respetarte. Es entender que los años de estudio, la experiencia, el esfuerzo y la dedicación tienen un valor, y no hablo únicamente de un valor económico.
También significa respetar tu tiempo, establecer límites y elegir aquello que realmente está alineado con quien eres y con lo que quieres construir.
Para mí, aprender a decir no fue también aprender a decirme sí a mí misma.
¿Cuál es la mejor compra que has hecho últimamente?
Esos tenis, aunque parezca algo sencillo, se han convertido en una excusa para salir, moverme, despejar la cabeza y dedicarme un rato a mí misma. Al final, creo que las mejores compras no siempre son las más costosas, sino aquellas que realmente aportan a nuestra calidad de vida.
En los últimos cinco años, ¿qué nueva creencia, comportamiento o hábito ha mejorado más tu vida?
Sé que las redes sociales son importantes y, en muchos casos, necesarias, pero para mí tomar la decisión de cerrarlas hace más de cuatro años fue una de las mejores cosas que pude hacer. Me ayudó a cuidar mi salud mental, dejar de compararme constantemente y recuperar una cantidad enorme de tiempo que hoy puedo dedicar a otras cosas.
Junto con el ejercicio diario, aprendí que cuidar lo que consumes también es una forma de cuidarte
Sin pensarlo mucho: seis preguntas rápidas, para conocer al entrevistado fuera del expediente.
¿Cuál sería el título de una película de Hollywood sobre tus hazañas en protección de datos y gobernanza de datos?
¿Cuál es la mejor anécdota que has tenido al explicar tu trabajo a alguien que no está familiarizado con la protección de datos?
Yo pensé: Wow, el único que la leyó! jajajaja Pero cuando le pregunté por qué la había arrancado, me respondió que estaba muy bien redactada y quería llevársela como modelo. Le dije: No uses eso, que te van a despedir
Al final, la anécdota sirvió perfectamente para demostrar algo muy sencillo y es que tenemos que leer qué firmamos y qué autorizamos cuando entregamos nuestros datos.
Si pudieras ayudar a una persona famosa a proteger sus datos personales, ¿a quién elegirías y qué consejo de privacidad le darías?
En un solo día pueden terminar contando prácticamente todo sobre su vida: qué comen, dónde viven, a qué hora salen de su casa, dónde entrenan, cuáles son sus rutinas, dónde estudiaron, a qué colegio o universidad van sus hijos, qué lugares frecuentan, dónde trabajan, cuándo están de viaje, qué carro tienen e incluso, algunas veces, hasta la placa del vehículo.
Mi consejo sería muy sencillo: no todo lo que se puede compartir se debe compartir. Muchas veces pensamos en privacidad únicamente como proteger contraseñas o información financiera, pero nuestras rutinas también son información valiosa. Cuando juntamos todas esas pequeñas piezas, podemos terminar revelando muchísimo más de lo que imaginamos: dónde encontrarnos, cuándo nuestra casa está sola, quiénes hacen parte de nuestra familia, cuáles son nuestros hábitos e incluso anticipar nuestros movimientos.
Y ahí está el verdadero riesgo: un dato aislado puede parecer inofensivo, pero muchos datos juntos pueden convertirse en un mapa completo de nuestra vida.
Si pudieras hackear el tiempo, ¿en qué época histórica te gustaría vivir y por qué?
Extraño esa época en la que los planes eran más al aire libre, las conversaciones tenían menos interrupciones y no existía esa necesidad de estar disponible, conectado o pendiente de una pantalla todo el tiempo. Hoy tenemos muchísimas herramientas para estar conectados, pero muchas veces somos personas más aisladas, más ansiosas y menos presentes.
No renunciaría a la tecnología, pero sí me gustaría recuperar un poco de ese mundo en el que había más tiempo para estar con los demás y también para simplemente no hacer nada.
Si te invitan a una fiesta de disfraces, ¿qué personaje elegirías ser y por qué?
También me identifico con esa idea de ser curiosa, explorar, querer conocer mundos diferentes y no tener miedo de salir de lo conocido.
¿A qué personaje actual o histórico te gustaría pedirle acceso a todos sus datos personales, aunque sea por un día?

