
Camila
Carnés
Data Privacy Risk Specialist · Mercado Libre
Por eso, entre otras cosas, fundé Women in Data LATAM: para romper esa lógica. Ahí todas tienen voz y voto. Todas pueden ser speakers, enseñar, aprender, organizar un evento, tirarse flores a sí mismas y crecer en una rama laboral que es difícil, justamente porque somos pocas y el trabajo es escaso. No hace falta esperar a que alguien te habilite: la comunidad se construye entre todas y la competencia te eleva.
Diez preguntas para pensar en voz alta: carrera, hábitos y las lecciones que fue dejando el camino.
¿Cómo te ha ayudado un fracaso, o lo que te pareció un fracaso, para triunfar luego? ¿Tenés algún «fracaso favorito»?
Las primeras veces lo viví como un fracaso. Habíamos invertido meses de trabajo, de conversaciones, de construir consenso, y de repente tocaba volver a empezar. Pero con el tiempo entendí que no estábamos fracasando: estábamos aprendiendo en tiempo real sobre algo que, en rigor, nadie había resuelto antes. No existía un manual para gobernar IA en una compañía de nuestra escala y velocidad. Cada versión que “no funcionó” nos dio información que la versión anterior no nos podía haber dado.
Lo que más me costó, y lo que más aprendí, fue a separar la frustración de la convicción. Está bien frustrarse cuando algo que construiste con esfuerzo no prospera. Pero la frustración no puede hacerte soltar lo que creés que es correcto. Hoy el framework que tenemos es mucho más robusto que cualquiera de los tres intentos anteriores, y no hubiera sido posible sin pasar por esas reinvenciones.
Ese aprendizaje lo llevo a todo lo que hago: si algo no funciona, no es la señal de parar, es una señal de ajustar sin perder el rumbo.
¿Cuál ha sido la mejor inversión o la más rentable que has hecho en tu vida?
¿Qué malas recomendaciones oís en tu profesión o especialidad?
Por eso, entre otras cosas, fundé Women in Data LATAM: para romper esa lógica. Ahí todas tienen voz y voto. Todas pueden ser speakers, enseñar, aprender, organizar un evento, tirarse flores a sí mismas y crecer en una rama laboral que es difícil, justamente porque somos pocas y el trabajo es escaso. No hace falta esperar a que alguien te habilite: la comunidad se construye entre todas y la competencia te eleva.
¿Qué consejo le darías a una persona que quiere adentrarse en el mundo de la protección de datos y la gobernanza de datos?
El segundo consejo es que no esperen el “permiso” para empezar. Como decía antes, este es un nicho donde a veces parece que hay que mantenerse en el molde. Mi consejo es lo contrario: metanse en las conversaciones, ofrézcanse para un proyecto, escriban, enseñen algo aunque sea chico, participen de comunidades. Nadie tiene que habilitarte para empezar a construir tu lugar.
El tercero es que se formen todo el tiempo, pero no solo con lecturas: la mejor forma de aprender gobernanza de datos es metiéndose en problemas reales, viendo cómo un negocio realmente usa los datos, dónde están las tensiones entre innovación y riesgo. La teoría te da el marco, pero la práctica es la que te enseña a tomar decisiones con matices, sin ser ni el “departamento del no” ni alguien que no pone límites cuando corresponde. Nunca dejen de estudiar.
Y el último consejo, que para mí es el más importante: rodéense de otras personas que estén en el mismo camino. Este rubro puede ser solitario porque somos pocos, y las comunidades —como Women in Data LATAM, u otras— son las que te sostienen, te abren puertas y te hacen crecer más rápido de lo que crecerías sola.
Cuando te sentís agobiada o perdida, o notás que te has desconcentrado, ¿qué hacés?
¿Podrías compartir tu experiencia respecto a aprender a decir “NO”?
¿Cuál es la mejor compra que has hecho últimamente?
En los últimos cinco años, ¿qué nueva creencia, comportamiento o hábito ha mejorado más tu vida?
¿Qué compra de cien dólares o menos ha influido más positivamente en tu vida en los últimos seis meses?
¿Qué libro (o libros) has regalado más y por qué?
Sin pensarlo mucho: siete preguntas rápidas, para conocer al entrevistado fuera del expediente.
¿A qué colega admirás y por qué?
Corría 2020, yo estudiaba protección de datos por hobby mientras trabajaba en compliance en Zurich, estaba cursando la Diplomatura en Protección de Datos en la Di Tella. En una de las clases tocó él, y contó cómo era el programa de privacidad de Mercado Libre. Me acuerdo clarísimo lo que pensé apenas terminó de hablar: “mi sueño es trabajar ahí”. No tenía ningún plan concreto para lograrlo, solo seguí estudiando, metiéndome cada vez más en el tema. Y en 2022, dos años después de esa clase, me llamaron para ofrecerme un puesto en su equipo (al que nunca me postulé, por que sentía que no estaba preparada). Llamalo manifestación, suerte, trabajo constante, probablemente sea un poco de todas. Ahí aprendí el famoso “postulate igual” que vivo repitiendo.
Pero mi admiración por Pablo no se queda en el origen de la historia. Lo que más valoro es que me enseñó y, sobre todo, me dio el espacio para poder ser auténtica y creativa. Me dejó cuestionar todo y construir cosas nuevas, en lugar de simplemente ejecutar lo que ya existía. Ese tipo de liderazgo —el que confía en vos antes de que vos misma confíes del todo— es el que más te marca en una carrera.
¿Cuál es la mejor anécdota que has tenido al explicar tu trabajo a alguien que no está familiarizado con la protección de datos?
Si pudieras ayudar a una persona famosa a proteger sus datos personales, ¿a quién elegirías y qué consejo de privacidad le darías?
Cada vez publico menos. Tengo todo privado. Y no es por paranoia ni por trabajar en esto, es simplemente que fui encontrando un equilibrio distinto: no necesito que mi vida esté expuesta para sentir que la estoy viviendo. No elimino mis redes del todo —hay algo divertido en tenerlas, en usarlas como archivo personal o para conectar con gente— pero dejé de vivir a través de la pantalla. Publico para mí, no para narrar mi vida hacia afuera.
Si tuviera que dar un consejo a cualquier persona famosa, o a cualquier persona en general, sería ese: la privacidad no es esconderse, es decidir vos cuánto mostrás y por qué. Podés tener redes, podés disfrutarlas, pero la pregunta que siempre me hago es “¿esto lo publico porque quiero compartirlo, o porque siento que tengo que demostrar algo?”. Cuando la respuesta es la segunda, ahí es cuando la privacidad empieza a perder la pulseada frente a la exposición.
Si pudieras hackear el tiempo, ¿en qué época histórica te gustaría vivir y por qué?
Si te invitan a una fiesta de disfraces, ¿qué personaje elegirías ser y por qué?
Si lo pienso un poco más, hay algo ahí que también me representa: prefiero lo clásico y lo icónico antes que la moda del momento, y me gustan los personajes que, detrás de una imagen fuerte, tienen más para dar de lo que se ve a simple vista.
Si tu carrera tuviera una banda sonora, ¿cuál sería la canción principal y por qué la elegirías?
Elijo esa canción porque, más allá de lo hermosa que es, habla de agradecer lo que la vida te dio: los ojos para ver, los oídos para escuchar, la voz y el abecedario para nombrar las cosas. También hay algo en esa canción sobre mirar hacia atrás sin resentimiento, agradeciendo incluso lo que costó.
¿A qué personaje actual o histórico te gustaría pedirle acceso a todos sus datos personales, aunque sea por un día?

