El Puerto de Los Ángeles —el hub de contenedores más activo de Estados Unidos— repelió más de 120 millones de ciberataques durante agosto de 2026, según informó Bloomberg News el 17 de septiembre citando declaraciones del director ejecutivo del puerto, Gene Seroka. La cifra convierte a esta infraestructura crítica en uno de los blancos más atacados del sector logístico global.
Seroka confirmó el volumen de ataques en el marco de una discusión más amplia sobre amenazas operativas al comercio internacional, en un contexto de tensión arancelaria que eleva el valor estratégico —y la exposición política— de los principales puertos estadounidenses. El Puerto de Los Ángeles procesa una proporción significativa del comercio contenedorizado entre Asia y América del Norte, lo que lo convierte en objetivo prioritario tanto para actores estatales como para grupos de ransomware con motivaciones económicas.
120 millones de intentos: volumen, no vulneraciones confirmadas
- Período: agosto de 2026 (31 días)
- Volumen reportado: más de 120 millones de ciberataques bloqueados
- Fuente primaria: Gene Seroka, director ejecutivo del Puerto de Los Ángeles, según Bloomberg News
- Infraestructura afectada: hub de contenedores de mayor tráfico en EE.UU.
- Exfiltración de datos confirmada: ninguna según se informó hasta el momento de la publicación
Qué está confirmado y qué falta verificar
Lo confirmado, según Bloomberg: el volumen de intentos bloqueados y la condición de amenaza operativa continua. Lo que no se ha precisado públicamente incluye la naturaleza técnica de los ataques (denegación de servicio, intentos de intrusión, phishing dirigido), la atribución a actores específicos, y si algún sistema de gestión de carga o datos logísticos fue comprometido de forma parcial. La ausencia de notificación de brecha no equivale a seguridad total: en infraestructuras críticas, los ataques de reconocimiento no siempre dejan rastro inmediato.
El contexto arancelario mencionado por Seroka es relevante: los puertos que operan como nodos de re-ruteo comercial ante restricciones tarifarias concentran flujos de datos sensibles —manifiestos de carga, información de importadores, datos de cadena de suministro— que tienen valor de inteligencia económica. En América Latina, puertos como el de Santos (Brasil), Manzanillo (México) y el Callao (Perú) operan con exposición similar pero con marcos de respuesta a incidentes notoriamente menos maduros. Brasil cuenta con la LGPD y con lineamientos del Banco Central para infraestructuras financieras críticas, pero la regulación sectorial portuaria aún no exige notificación de incidentes cibernéticos en plazos definidos. México, bajo la LFPDPPP, tampoco tiene un régimen específico de reporte obligatorio para infraestructuras de transporte.
El próximo hito a seguir: si el Puerto de Los Ángeles activa algún protocolo formal de divulgación ante la Agencia de Seguridad de Infraestructura y Ciberseguridad (CISA) de EE.UU., ese reporte podría revelar datos técnicos que hoy no están disponibles.





